con el balón en juego
Ajonjoli SL, 2021
con el balón en juego
Jorge de Arco ha incorporado el fútbol y sus lances a la poesía infantil, siempre tan nutrida de seres fantásticos -hadas, duendes, brujas, ogros…- y de una fauna pobladísima, que abarca del dinosaurio a la hormiga, del elefante al colibrí. Justo es reconocer que, en unos y otros casos, las posibilidades del poeta son más numerosas y propicias que las que brinda un deporte como el fútbol, al que hay que extraerle con habilidad y con gracia sus esencias líricas. Jorge de Arco lo ha hecho, recurriendo a veces a la ternura, a veces al humor, y en todo momento al pleno conocimiento de las características y detalles de este que -al menos entre nosotros- suele ser conocido como el “deporte rey”. Lo que piensa el portero bajo la nieve que invade el césped, o el jugador suplente que pasa las horas en el banquillo, o el entrenador destituido, va glosándolo el poeta con un verso de arte menor, grácil y eficaz, en tanto la pelota “ríe, salta, bota,/ y repunta y rebota”, astro familiar y cercano.
Carlota Juárez
LA NIÑA FUTBOLERA
La muñeca, no: el balón.
Las sandalias, no: las botas,
Aunque estén viejas y rotas;
los tacos, y no el tacón.
Sé jugar como el mejor.
Dadme el césped
del estadio
y quedaos con la radio
y con el televisor.
Mirad, ya ha salido el sol.
Guardad la aguja y el hilo.
Prefiero el público en vilo.
Y el gol.
DEFENSA CENTRAL
Su cintura es como un poste.
De cabeza se hace un lío
y en driblar tarda una noche.
Manda, desordena, falla…
Le ovacionan y le aplauden
porque mete bien la pata.
Y es el líder de su equipo,
el gurú de la afición,
tras el último partido.
Pues no olvidan su golazo
que les dio la Champions League.
De rebote y con la mano.
ÁRBITRO
Ayer arbitré un partido.
Me puse un jersey negro
y le dije a Luis: “Me alegro
de que me hayan elegido”.
Así que pegué un pitido.
Y más. Tendrías que verme.
-“¡Penalti! Y a obedecerme.
Corred a la portería”.
Y era yo el que más corría,
sin saber dónde meterme.
EL MUNDIAL
Sudáfrica 2010
Mi sueño: ir al Mundial
viajar a otro continente,
y, aclamado por la gente,
poder ganar la final.
Mi verdad: crecer, jugar
en el cole mi torneo,
y conquistar el trofeo.
Después, volverlo a ganar.